PROGRAMA: ORALIDAD CIVIL Y LA MOTIVACION DE LAS RESOLUCIONES JUDICIALES

NOTA DE PRENSA N° 038-2020-ETII ORALIDAD CIVIL

El pasado martes 17 de noviembre del presente año, el Equipo Técnico Institucional de Implementación de la Oralidad Civil, a través de Justicia TV, tuvo como invitado en su programa, Oralidad en los Procesos Civiles, conducido por el doctor Héctor Lama More, presidente del ETIIOC, al  doctor Tomás Javier Aliste Santos, profesor agregado de derecho procesal civil de la Universidad Internacional de la Rioja – UNIR, director del grupo de investigación Globalaw. El tema materia de entrevista fue: “Elementos para fijar los puntos controvertidos”.


La entrevista inició con la explicación del Dr. Aliste sobre la oralidad. Al respecto señalo que es un principio fundamental en el ámbito procesal que en España se ha sobredimensionado, por lo que tiene que ser hábilmente acomodado con el principio de escritura. Asimismo, a raíz de la Ley de Enjuiciamiento Civil del año 2000, transformaron sus procesos civiles que gravitaban antiguamente en torno a la idea de escritura y lo transformaron en algo completamente distinto, girando alrededor del principio de oralidad. Asimismo, señaló que en el artículo 122 del texto constitucional español, el legislador ordinario tiene la potestad de llevar a cabo los procedimientos de manera oral.


En dicho contexto, el entrevistado, refirió que la oralidad dinamiza el proceso, lo que no significa que el proceso pierda su esencia, contenido o seriedad. Aquí se va a dar cavida a dos principios constitucionales del procedimiento, que en su modesta opinión, bajo la órbita del principio de escritura, quedan soslayados: esos principios son concentración de audiencias y el principio de inmediación judicial, el cual es escencial para una correcta convicción judicial, en torno a los hechos y actividad de alegación y prueba que conforma la causa.


En ese mismo sentido, el doctor Lama sostuvo que es trascendente que el juez haga realidad esos principios de inmediación y concentración de actos procesales que solo lo puede realizar con éxito en presencia personal de él con las partes.  De igual manera, el doctor Aliste manifestó que en España han habido bastantes estudios sobre las bondades de la oralidad y sobre el acierto del legislador a la hora de aplicar este principio desde el año 2000; sin embargo, no han logrado reducir el uso del papel, a pesar de vivir en la era de la tecnología.


Al respecto, el doctor Lama sostuvo que ello es parte de la resistencia al cambio; no obstante, pese a ello, por más que el proceso sea oral, la escritura también estará presente, parte del proceso es ser escrito, no es oralidad al 100%, aunque muchos de los escritos pueden ser presentados de manera virtual.


Por otro lado, respecto del equilibrio que debe existir entre la escrituralidad y las intervenciones orales en audiencia, a lo que el Dr. Aliste señaló que, en su opinión, en España, desde la Ley de Enjuiciamiento, en el ámbito de los procesos civiles sí tienen muy ajustado ese equilibrio en su normativa, por lo que la oralidad va de la mano de la escritura; así, por ejemplo, las actuaciones orales comienzan, en el proceso civil ordinario, una vez contestada la demanda. Demanda y contestación de la demanda son evidentemente por escrito. Luego de ello, tienen una figura denominada audiencia previa al juicio ordinario, similar a la usada en Perú llamada audiencia preliminar, en cuya audiencia toda la actuación de las partes dirigida al juez es predominantemente oral. Sirve para fijar tanto las dudas que hay en torno a supuestos procesales tanto de los órganos jurisdiccionales como de las partes, jurisdicción, competencia, capacidad para ser parte, postulaciones, etc., así como las cuestiones propias del proceso. Además de la audiencia previa, la práctica de las pruebas se funda en el gran principio clásico contradictorio procesal, que es un principio que está muy enlazado con el tema de la oralidad. El contradictorio es eminentemente oral y permite dar cabida a la argumentación procesal. Asimismo, las conclusiones, en torno a la valoración de las pruebas que hacen las partes para ilustrar al juez, son fundamentalmente orales. Incluso, la oralidad lleva tal importancia que, hasta en sede de recursos, en el ámbito de la apelación que sí es por escrito, salvo que se practique prueba nueva en segunda instancia donde se vuelve a abrir las puertas a la oralidad. Además, todas las sesiones de primera instancia se prestan al registro en soportes de grabación de toda la vista para que luego queden en poder de las partes.


LA MOTIVACIÓN DE LAS RESOLUCIONES JUDICIALES
Respecto de este punto, precisó que, los jueces, fundando la decisión judicial y la motivación de esta en el principio de oralidad, y por tanto en el principio de concentración de audiencias, tienen en su mente la posibilidad de construir de forma temprana la resolución judicial. La resolución judicial motivada no es más que justificar el parecer jurisdiccional en torno a lo alegado y probado por las partes aplicando la ley.

La oralidad no es antagónica a una buena motivación judicial; al contrario, la auxilia, la empuja a una buena motivación judicial.


Otro punto importante está relacionado a la capacitación de los magistrados en la conveniencia de la argumentación, desde el punto de vista del fortalecimiento del estado constitucional y la argumentación judicial, así como respecto a la recuperación de la oratoria y la argumentación forense para la correcta formación de juesces, fiscales, abogados y todos aquellos que intervengan en los procesos civiles. Así también, mencionó que es fundamental pensar en los hechos, pero debe haber ponderación entre los hechos y el derecho, hábilmente combinados para una correcta formación de planes de estudio de grado que sirvan para que los estudiantes tengan las herramientas suficientes para manejarse en un futuro como profesionales eficaces en los tribunales.


MOTIVACIÓN ESCRITA DE LOS AUTOS Y SENTENCIAS
En cuanto a este tema, el doctor Lama le preguntó respecto de la dinámica de la oralidad, que trae consigo autos y decisiones interlocutorias dictadas en audiencias de manera verbal ¿hay alguna afectación al derecho de motivación escrita, como literalmente lo dice la Constitución?. El docente refirió que efectivamente puede haber una contradicción en el sentido de que el juez ejerce un poder de naturaleza decisoria que afecta derechos fundamentales, y los afecta tanto cuando motiva por escrito, como de forma oral. El gran problema es una resolución oral desprovista de motivos y que tiene plena fuerza jurídica; entonces, luego de ello es difícil de controlar en sede del recurso qué es lo que ha hecho el juez y si se ha sujetado o no a la legalidad a la hora de emitir su decisión judicial. Las partes, cuanto más conozcan las decisiones del juez, habrá más seguridad jurídica, se ofrecerá más tutela judicial efectiva a favor de los litigantes. Es un esfuerzo intelectual que cuesta, pero lo ideal sería que la motivación, a pesar de ser ejercida en ocasiones de forma oral, pudiese documentarse a posteriori y que en un primer momento se haga una motivación oral y que finalmente termine documentándose recogiendo lo que efectivamente el juez ha dicho.

Agregó, además, que no ve ninguna dificultad en motivar de forma verbal, le parece más eficiente porque si todo se lleva nuevamente al principio de escritura, los procesos serían interminables.


El doctor Lama, precisó que, en estos dos años que se viene impulsando el proyecto de la oralidad en el Perú, no han habido objeciones sobre el tema, pues considera que las persona lo que en realidad quiere son razones, que se les explique los fundamentos por los cuales el juez decide para que no se torne en arbitrariedad, sino que se fundamente en lo que se está vien en el proceso.


IMPORTANCIA DE LA ARGUMENTACIÓN JURÍDICA

El doctor Aliste sostuvo que la argumentación es extraordinariamente relevante la argumentación jurídica para un correcto desarrollo de decisión judicial que garantice la protección de los derechos civiles y los derechos fundamentales.


Si se piensa en la argumentación judicial, es una relación de carácter triangular, de acuerdo a su opinión, pues en la vértice superior estarían los jueces y en los vértices inferiores, las partes. Al ser una relación dialéctica, las partes no solo utilizan el principio contradictorio procesal para confrontar entre ellas sus posiciones jurìdicas, sus demandas y sus resistencias, sino también ejercen esa dialéctica procesal mirando hacia el juez. El juez, siendo neutral, enriquece el debate procesal porque busca la verdad, trata de hallarla y arrojar luz hacia aquello que le están poniendo las partes a través de su alegación y prueba, pero en esa relación triangular es donde se vertebra todo el cuerpo de la argumentación jurídica. Por ello, le parece fundamental para la correcta formación de la decisión judicial, no solo lo que hace el juez, una vez que acaba la actividad probatoria de las partes, sino en el ámbito mismo de la fase de alegación y de la fase probatoria, la posibilidad que tiene de confluir con las partes en la formación de la decisión judicial.


Esto es lo que los filósofos distinguen entre contexto de descubrimiento y contexto de justificación. En ese contexto de descubrimiento y justificación, el desarrollo de una adecuada argumentación, tanto de las partes como del juez, es algo esencialmente esencial para ofrecer una tutela judicial efectiva en el siglo XXI.