La juez del Primer Juzgado de Familia de San Juan de
Lurigancho de la Corte de Lima Este, Lucía Yon Li, recordó que para que un
hombre y una mujer puedan constituir y registrar una unión de hecho, el primer
requisito que se exige es que ambos tienen que ser solteros y/o divorciados
legalmente, y que tal convivencia haya durado por lo menos dos años continuos.
Al respecto, precisó que la condición de solteros y/o
divorciados legalmente debe mantenerse desde el inicio de la convivencia a
efectos de computar el plazo que la norma exige.
De no lograr formalizar la unión de hecho, se restringirán
todos los derechos adquiridos por la pareja durante la convivencia y que son
semejantes a los que se obtienen si esto hubiera contraído matrimonio civil.
“La persona que está conviviendo con la persona impedida de
la unión de hecho casi no tiene derechos (…), no va a tener ningún tipo de
reconocimiento, no va acceder a una pensión de alimentos si la abandona,
tampoco a una pensión de viudez, no va a acceder al seguro de EsSalud, no podrá
registrarse ante la EPS, no va a poder adoptar un hijo, va a heredar la esposa
(con quien sigue casado)”, expresó la magistrada.
La convivencia con impedimentos para contraer matrimonio
(casados, separados de cuerpo) se les denomina unión de hecho impropia, la cual
no podrá ser constituida ni registrada como unión de hecho ante el Poder
Judicial o notarías y, en consecuencia, tampoco será inscrita en el Registro
Personal de la Superintendencia Nacional de los Registros Públicos (Sunarp).
La jueza resalta la importancia de que los convivientes
regularicen su situación legal, y constituyan y registren su unión de hecho a
fin de acceder a todos los derechos que ello conlleva.
“Es diferente convivir con una persona libre de impedimento que
con una persona casada, porque la persona casada tiene una sociedad de
gananciales con la esposa/o, si se adquieren bienes es para su matrimonio, no
para su convivencia”, puntualizó.
Finalmente, la unión de hecho se encuentra regulada en el
artículo 326 del Código Civil, y es considerada como la alianza voluntaria
entre una pareja que está libre de cualquier impedimento que les permita
contraer matrimonio.
Además, deben de convivir mínimo dos años continuos para
alcanzar finalidades y cumplir deberes semejantes a los del matrimonio
(fidelidad, asistencia, etc.), siendo una relación conocida y pública.
Lima, 1 de abril de
2024