Modelo corporativo en Tucumán eleva al 80% la resolución de procesos civiles
- Dr. Pedro Daniel Caña, magistrado argentino, destaca que la separación de funciones administrativas y judiciales permite al juez enfocarse en la decisión de fondo.
La implementación de Oficinas de Gestión Asociada (OGA) y la reforma del Código Procesal Civil en Tucumán han transformado el sistema de justicia en esa provincia argentina, logrando que la tasa de resolución de causas pase de un 47% a un 80% en los últimos años, según análisis de Pedro Daniel Cagna, juez en lo civil y comercial del Poder Judicial de Tucumán e integrante de la comisión redactora del código de dicha provincia.
Este incremento en la productividad judicial, de acuerdo al magistrado, es el resultado de una política pública que prioriza la inmediación y el trabajo en equipo, despojando al juez de las tareas administrativas para que este pueda abocarse exclusivamente a su labor jurisdiccional, tal como sucede en el Perú con el modelo corporativo implementado con la oralidad civil.
“En Tucumán, antes de la implementación de las OGA, teníamos una tasa de resolución de aproximadamente el 47%, tomando como niveles causas ingresadas y causas resueltas en un mismo periodo temporal. Con la oficina de gestión asociada, estamos llegando a una tasa del 80%. Esto quiere decir que de 1000 causas que ingresan, 800 se resuelven en el mismo periodo, cuando antes no superaban las 470”, precisó.
Esta eficiencia administrativa permite además que el volumen de trabajo para cada juez sea sostenible en el tiempo, lo que evita la saturación del sistema. “El modelo permite que el número de audiencias sea razonable. En la oficina donde participo, se celebran unas 760 audiencias al año entre cuatro jueces; eso da un promedio de 15 a 17 audiencias por mes para cada magistrado. Antes, sin esta estructura, cada juez tenía en promedio tres audiencias por día, lo cual no es sostenible porque el juez debe estar muy preparado para cada acto de inmediación”, añadió.
Sumado a esta mejora en la gestión, el doctor Cagna resaltó que la reforma procesal incorporó herramientas para agilizar etapas críticas como la ejecución de sentencia.
El magistrado también puso de relieve que la reforma en Tucumán no solo fue técnica, sino que buscó un acercamiento real con los litigantes mediante el uso de un lenguaje accesible.
"Hemos utilizado un lenguaje simple y claro; por ejemplo, llamamos 'primera y segunda audiencia' para evitar confusiones técnicas. Fue un código auténticamente comarcano, fruto del consenso entre académicos, magistrados y abogados en ejercicio, lo que permitió que las reglas reflejaran las necesidades de nuestra propia práctica forense", señaló.