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CRÓNICA: DÍA DEL JUEZ Y LA JUEZA

Los jueces y juezas de paz de Santa Bárbara de Cajamarca; Paucará de Huancavelica; Tapo de Junín; y, San Mateo de Huanchor en Lima Este; se paran frente a la imponente portada del Palacio de Justicia, la puerta principal de este recinto que ocupan las máximas autoridades del Poder Judicial está abierta esperando su ingreso.


Es el día del lanzamiento del proyecto Sumaq Justicia: una justicia de paz frente a la violencia de género que implementa el Poder Judicial en alianza con el PNUD y con el financiamiento de la cooperación coreana KOICA. Para este importante día todos han decidido traer un emblema de su comunidad, desde el sombrero de San Mateo que coloca la jueza Marcelina Matencio sobre su cabeza antes de ingresar al recinto del evento, al hermoso traje tradicional huancavelicano del juez Édgar Arotoma.


Estas voces que representan a la justicia de paz de sus localidades llegaron para encontrarse con la voz de bienvenida de la Dra. Elvia Barrios, máxima autoridad del Poder Judicial. Como mujer huancavelicana reconoce que la justicia de paz no solo es un mecanismo legítimo para atender los casos de violencia de género, sino que constituye una victoria para el sistema judicial.


Los jueces de paz Édgar y Bernardo; así como las juezas de paz Marcelina y Socorro representan a los 5956 juzgados de paz que existen en el Perú. Su presencia en el Palacio de Justicia marca un hito de reconocimiento a su labor ya que, a lo largo de la historia peruana, muchas veces no contaron con el apoyo suficiente por parte del Estado.


Desde el estrado en el Salón de Juramentos del Poder Judicial brindan sus testimonios de cómo realizan su labor diaria de atender y acompañar en sus recorridos a ciudadanas y ciudadanos de las zonas rurales. En comunidades como Tapo en Junín y Santa Bárbara en Cajamarca, así como en otras localidades situadas fuera de las ciudades capitales de provincia y región, los jueces y juezas de paz representan la única instancia a la que pueden acudir los ciudadanos y ciudadanas de zonas rurales del Perú. Y, principalmente, las mujeres víctimas de violencia. 


Don Édgar recuerda en quechua la importancia de su lengua materna para hablar de una justicia verdadera. Reafirma que atender la justicia en las lenguas originarias de ciudadanas y ciudadanos quechua hablantes, quienes son constantemente discriminados y no pueden acceder a la justicia, es una justicia plural que se construye desde el escritorio en su comunidad.


Marcelina Matencio enfatiza frente a todos los invitados la importancia de saber escuchar a las mujeres víctimas de violencia con empatía y desde el corazón. Sus más de 4 años de experiencia le permiten a ella identificar situaciones de violencia que no son únicamente las físicas. Con la voz en alto finaliza destacando la importancia de una atención psicológica de forma integral para prevenir y atender estos casos.


Sumaq Justicia viene trabajando en la reducción de la violencia de género fortaleciendo los servicios de justicia de paz en las zonas rurales de Cajamarca, Huancavelica, Junín y Lima Este, en un país donde más de la mitad de las mujeres rurales peruanas (55.3%) ha sufrido algún tipo de violencia al menos una vez por parte de su pareja.


Es por eso que, en el marco del “Día del Juez y la Jueza”, queremos conmemorar a los miles de jueces y juezas de paz, quienes, desde el escritorio más humilde ubicado en las zonas más remotas de nuestro país, asumen un compromiso real de justicia plural, diversas y buena, una Sumaq Justicia.



Comisión de Justicia de Género y PNUD.